Le juro al respetable que lo que más me ha costado poner ha sido el título. El resto viene rodado. He pensado en ponerle "nos sobran los motivos", pero el mayestático no es lo mío. Busqué, por cierto, una canción que tuviera "flipando" o alguno de sus derivados en su título. Incluso llegué a pensar en "la tonta del bote" (obviamente, cambiando el sexo, por variar, más que nada).
Incluso, por hacer las cosas más directas, pensé en ponerle "Casi Bruno", pero sé de una que lo habría olido a la legua, y no quiero que me metan en un psiquiátrico...
Sin embargo, he optado por algo tan directo como el que arriba puede leer quien quiera. Porque estoy harto, de verdad. Empezando por mí mismo. Me caigo mal. En serio. Pero no porque tenga un bajo concepto de mí mismo, no. Me quiero tanto que me besaría si pudiera. Pero soy gilipollas. Mira, es así. Hay quien nace zurdo, hay quien nace marica, y hay quien nace gilipollas -bueno, yo he nacido de las tres cosas, pero eso es pura casualidad-. Y no es culpa de nadie.
Os preguntaréis por qué (supongo y, en el fondo, espero). Pues os lo voy a comentar. Porque estoy harto (diría hasta los cojones, pero mi padre me ha dicho justamente hoy que soy un malhablado... ¡Qué coño! Estoy hasta los mismísimos cojones. Con todas las letras) de que lo que yo hago como un favor, una gracia, una ayuda, un apoyo, una mejora de la vida (léase, por favor, la letra en cursiva),... sea considerado, de tanto hacerlo, como una obligación. Que no lo es.
Y también estoy harto (o hasta los mismísimos) de que se me impongan cosas que no se me han de imponer, como putos San Benitos que me han tocado en la vida, simplemente por el hecho de que soy gilipollas y prefiero que los demás ean felices ante de serlo yo (sobre todo, cuando los muy ................... me llaman egoísta, egocéntrico, celoso, malcriado, hipócrita, cínico, envidioso, maquiavélico, retorcido, sibilino o intransigente, que mira que son adjetivos negativos, ¿eh? Pues es un histórico de lo dicho. Porque otra cosa no, pero memoria "termo"...).
Por el glamour de Dior, que nadie piense que me estoy quejando de lo que me ha tocado en la vida. Doy gracias mis padres por haberme criado como lo han hecho.
Sé que seré un hombre de provecho, responsable e independiente (antes de lo que yo mismo me creo) cuando llegue el momento. Pero eso de la equidad, la igualdad, el "mismismo",... Eso no lo tengo tan claro. Y no me quejo, porque no puedo ni quiero, pero si alguien reconociera que tengo razón -que la tengo-... Tan solo pido eso. ¿Es mucho?
Hablaría de un caso práctico, pero sé que me lee quien no debería y se sentiría mal (y, como soy gilipollas, pues me sabe fatal, realmente, que se sienta aludido/a y se entristezca). El caso es que, en el fondo. estoy harto.
Estoy harto de mi familia (al completo). Y de mi ex-novio (pobrecito, que no tiene la culpa), y de mis amigos (no por nada, si no porque algunos de ellos se enfadan porque no les veo... cuando ellos tampoco vienen a verme a mí). Y los que quieran entender, lo entenderán. Y los que no... Lo siento (eso siempre, que vaya por delante, que parece que sea mi "hola" particular), pero así lo siento.
Estoy hartísimo. Más que harto. Hasta más arriba de la coronilla. Más arriba del pelo, ¿qué hay? Pues hasta ahí.
Y es que, desde hace un tiempo, siempre digo (de broma), que si me esfuerzo un poco, me sale la aureola. Y que no hago que me salgan las alitas porque son antiestéticas y no hay por dónde ponerlas en las camisetas. Y parecía de broma, pero es que no. No lo es. Eso si, os comento una cosita: me voy a cargar las alitas y la aureola como hicieron Ben Affleck y Matt Damon en DOGMA (curioso ejemplo, lo sé).
Eso sí, que nadie, ninguno de todos los lectores (y mucho menos los desconocidos), piensen que va por ellos. Porque lo que me pasa es que estoy harto. Lo he dicho al princiio, lo sé, y me repito. Pero es que nunca me he atrevido a dejarlo por escrito.
¿Que de qué estoy harto en concreto? La respuesta a esta pregunta tiene que ver con que soy un gilipollas. Pero se me está curando -hay unas pastillas buenísimas (SMINT, que son baratas, por ejemplo) que, poco a poco, me lo curarán- y cuando me cure, lo explicaré con pelos y señales.
De momento, baste decir que NO (repito NO) todo lo que me pasa en esta vida es porque tengo celos y/o envidia. Y con eso me he quedado de a gusto que no lo llegaréis a saber.
Al menos, esta mierda de Navidades/Año Nuevo/Reyes ha servido para que me pueda llegar a desahogar. Y sobre todo, para que diga en voz muy alta -aunque muy constreñida- que se acabó el niño bueno.
PD: Gracias a todos los que me han apoyado/ayudado/escuchado, ya sea por gusto, por obligación o porque así les ha nacido. Y gracias a todos los que me leen, porque esto, aunque haya empezado tarde, es para que lo que no sé decir con palabras, pueda decirlo por texto.
Ah, y sigo insistiendo: SE ACABÓ EL NIÑO BUENO (¿alguna duda?).
2 comentarios:
Sabes que te queremos... malo o bueno
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