domingo, 9 de septiembre de 2007

Requiescat in Pacem

Hoy ha muerto una persona que me duele saber que ha fallecido. He conocido su pérdida de pronto y en el mismo instante me he dado cuenta de que la añoraré siempre.

No sé si servirá para calmar el dolor de quienes realmente estarán desconsoladas, pero en estos momentos siento como si una herida se hubiera abierto y no dejase de sangrar. Un rasguño, comparado con su dolor, pero que escuece como si quemase por dentro.

Gracias por todo, de veras. Gracias por haber sido siempre fiel a cómo eres y por haberme dado a alguien a quien quiero.

Quizá a alguien le suene algo excesivo. Sólo puedo decir que es lo que siento. Y sobre todo, que el poder decir, las palabras y los argumentos, limitan, en parte, mi dolor en este instante.

Hoy deseo con todas mis fuerzas que exista el Cielo.

2 comentarios:

Eric dijo...

Bueno, espero que ya estes mejor... estas cosas siempre son duras, la verdad.

Y yo que venía a darte una buena noticia me encuentro esto... Bueno, nen, que hay una carta para ti. Pase a recojerla cuando guste. :P

Besotes!

Sísifo de Éfira dijo...

La memoria es el patrimonio de nuestra vida. Si no guardamos recuerdo de un episodio, ese episodio no existió. Las personas que pasan por nuestro lado pueden dejar una huella que nunca se va de nuestra mente. Yo podría enumerar una breve lista de personas a las que quise y ya se fueron. ¿Se fueron de verdad? No lo creo, yo aún no los he dejado escapar. Morirán del todo cuando yo muera, y aún así mis nietos sabrán de ellos.
Te acompaño en el sentimiento.