Imaginad (quienes puedan, quieran y/o les sea agradable). Uno está tan a gusto escribiendo frente al ordenador. De repente, oye agua correr, en una ducha. Se acerca al baño, lentamente, con la incertidumbre de quien no espera una ducha a las once de la noche y, bien imagina que es un ladrón de los más higiénico, bien cree que ha sido una fuga grande que le va a costar una pasta.
De repente, descubre, tras la mampara traslúcida, dos cuerpos de hombre, desnudos, humedecidos, qué digo humedecidos, mojados por el potente chorro de la ducha. Sus cuerpos, apenas separados, se adivinan, difuminados por el tratmiento de ácido de la mampara pero, con un poco de imaginación, se entrevén dos cuerpos torneados, con un poco de vello en el pecho y más en la zona púbica, que intentan limpiarse delicadamente, pero con vigor, con espuma blanca que bañña el frontal de su desnudez, contrastando con el negro del pelo que les ensombrece la piel, morena, en una suerte de yin y yan.
De pronto, me fijo en uno de los cuerpos (el que más me seduce), más oscuro, más grande, más... sexy. Sus músculos, casi, se pueden ver, incluso aunque la pared de la ducha impida fijar los contornos. Y la espuma, resbalando lentamente por sus pectorales y abdominales, desprende envidia hasta el límite de sentir ganas de asesinar a cualquier fabricante de gel...
Esta es la escena que vería cualquier hombre (o mujer) que no conociera a estas dos personas...
Por suerte o por desgracia, yo los conozco. Son mi hermano y su amigo (bueno, por decir algo) Javi. Este último es, casi, un hermanico más. Y la razón por la que se estaba n peleando es porque, esa misma mañana, habían comenzado una querra de orina.
Sí, como leéis: de orina. Como los monos. Pero más monos. Y terminó así, con una ducha conjunta, en la que a los dos les molestaba la presencia del otro, pero se sentían a gusto en compañía.
Son tan adorables, que casi les doy un beso en la frente, para que se sintieran mejor, como se hace con los bebés. Que es, a veces, lo que me parecen...
Esto, para que veáis que las apariencias, a veces, engañan.
2 comentarios:
qué a gusto, pero qué a gusto.... habría participado yo de ser mono tan bien.... Uffff!!!!
Pues hijo, yo me meto en la ducha de cajón...
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